Journey en una sucesión de momentos inolvidables

Journey en una sucesión de momentos inolvidables

Mi relación con ‘Journey’ es bastante particular: jugarlo fue amor a primera vista, logrando dejar en mí una huella tan profunda que a día de hoy hablo sin ningún reparo de esta obra como uno de los grandes imprescindibles de la pasada generación. Y sin embargo solo fui capaz de jugarlo una vez. Tan fuerte resultó la impresión que dejó en mí y tantas las sensaciones que me despertó, que no quise alterar ese poderoso recuerdo con una segunda partida que inevitablemente habría quedado más orientada a evaluar detalles técnicos y funcionales.

A fin de cuentas, la maravilla de Thatgamecompany no es un desafío para nuestra pericia, sino para nuestros sentidos, y creo que solo entiendiéndola así se conseguirá sacar el máximo de ella. Tres años después de aquella primera experiencia, Sony ha decidido devolver este título a la actualidad con una pequeña puesta al día para PlayStation 4 que aporta una resolución de 1080p y 60 fps a la presentación y deja igual todo lo demás. El detalle importante a tener aquí en cuenta es que se trata de una compra cross-buy, por lo que no tendréis que pagar dos veces por él si ya lo adquiristeis en PlayStation 3; en caso contrario, esta vez no tenéis excusa para dejarlo escapar.

He decidido arriesgarme a romper el hechizo y jugar de nuevo a Journey para ver si conseguía estar a la altura de lo que mi corazón recordaba

Como digo, estamos ante el mismo juego, pero pasado tanto tiempo y con la excusa del lavado de cara visual recibido, he decidido arriesgarme a romper el hechizo y jugarlo de nuevo, para ver si efectivamente ‘Journey’ conseguía estar, tres años después, a la altura de lo que mi corazón recordaba. La respuesta, por supuesto, es que sí, consiguiendo emocionarme y hacerme vibrar una vez más con cada uno de esos momentos tan especiales que nos regala la aventura y que quiero compartir ahora con vosotros. Por descontado, hay spoilers a partir de aquí, así que tenedlo en cuenta antes de continuar.

La primera vez que ves la montaña

Journey 1

Empieza el juego y no hay más explicaciones sobre tu objetivo, solo unos aspectos básicos de manejo a modo de discreto tutorial. ¿Quién eres y por qué estás ahí? ¿Hacia dónde debes dirigirte? Ante ti, una duna con unos misteriosos objetos en lo alto como única referencia a la que agarrarte, así que decides escalarla y es entonces cuando la ves: la montaña, majestuosa, se muestra en el horizonte. Una vez más sobran las explicaciones, tú ya sabes perfectamente que ese es tu objetivo.

Encontrar a tu primer compañero de viaje

Journey 2

¡Hay alguien ahí! Cuando ya te has familiarizado con tu personaje y con el desértico entorno en que te encuentras, la primera gran sorpresa se produce cuando otro jugador aparece a tu lado mientras construyes el puente elevado. No sabes quién es, ni tienes mayor forma de comunicarte con él que mediante la nota musical que emite el botón del círculo, pero por alguna razón saber que alguien más en el mundo está sintiendo lo mismo que tú en ese preciso instante da una nueva dimensión a la experiencia. Desde ese momento, harás todo lo posible por no separarte de él o ella, sea quien sea.

Esos adorables seres voladores

Journey 3

Tras el contacto con tu compañero de viaje, el siguiente ser animado que aparece en pantalla son esos seres voladores hechos de tela que nos otorgan la capacidad de saltar y nos van marcando el camino en medio de las dunas. No sabes qué son, pero sus maneras y su aspecto te demuestran que son amistosos, y pronto comprendes que en realidad necesitan tu ayuda. Liberarlos produce por primera vez la sensación de haber cumplido una misión, algo atípico dentro del diseño de la experiencia de ‘Journey’.

El descenso al atardecer

Journey 4

Posiblemente, el momento de bajar hasta las profundidades de la tierra deslizándome por la arena junto a mi compañero de viaje fue el que más fuertemente quedó grabado en mi retina la primera vez que jugué a ‘Journey’. El sol que se pone tras la montaña reflejado en la arena, cubriendo todo del más intenso rojo mientras la cámara juega en torno al protagonista para entregarte algunas de las estampas más hermosas que hemos podido ver en un videojuego, y todo ello culminado con el salto final en el que, durante unos segundos, quedas mágicamente suspendido en el aire antes de caer a la cueva. Impagable.

Nadando por el aire

Journey 5

El primer gran cambio de tonalidad en la aventura se produce cuando dejas atrás las arenas del desierto y te adentras en las profundidades del mundo, donde la atmósfera se vuelve aún más misteriosa si cabe. Tanto que, por un momento, tienes la sensación de estar nadando entre algas y medusas que se iluminan a tu paso y te impulsan hacia arriba, aunque en realidad no haya nada de agua a tu alrededor.

Enfrentando al monstruo

Journey 6

Todos los seres que has encontrado hasta el momento en tu viaje eran amistosos, pero por primera vez tienes sensación de peligro, de que algo no está bien. De las entrañas de la tierra surge un enorme ser de piedra volador que muestra intenciones agresivas, momento en el que te das cuenta de que no todo el camino iba a consistir en pasear, saltar y deslizarte amablemente por la arena; también hay enemigos en este mundo y no tienes nada con lo que poder hacerles frente, así que te tocará hacer todo lo posible por que no te vean y por asegurarte de que tu compañero tampoco sufra daño alguno.

Arrecia la tormenta

Journey 7

De vuelta a la superficie, estás ya en las faldas de la montaña y tu destino se muestra más cerca que nunca, pero aun así sabes que no va a ser fácil. El tono de la atmósfera cambia una vez más mientras afrontas la ladera helada: sopla el viento, tu manto se cubren de nieve hasta casi congelarse. Junto a tu compañero asciendes paso a paso, hombro con hombro, escondiéndote cuando la ventisca sopla con más fuerza y encontrando confort únicamente en el calor del otro. Entre los remolinos de nieve danzan amenazadores los monstruos de piedra, ansiosos por poner fin a tu peregrinación sin mostrar piedad alguna. Va a tocar sufrir.

La última prueba

Journey 8

El objetivo está tan cerca que casi puedes tocarlo con la punta de los dedos, y sin embargo parece tan imposible de alcanzar. El cielo se rompe en aterradores relámpagos, no logras ver dos palmos más allá de tus narices, tu manto está tan cubierto de nieve ya que apenas se distingue del ambiente que te rodea y por más que intentas comunicarte con tu compañero, la nota musical que antes salía gentil de tu cuerpo apenas se escucha ya. Cada paso es un esfuerzo titánico, el peso de todo el camino se hace insoportable ya, es increíble sentir que te vas a ahogar en la orilla después de todo lo que has braceado.

Apoteosis

El final. No recordaba lo rematadamente bonito que es el final.

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